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Palabras de la señora María Clemencia Rodríguez de Santos, en la presentación de la Estrategia Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia, ‘De Cero a Siempre’

Bogotá, 21 de febrero de 2011

Alguien decía que ‘los niños son el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deber".

Las madres comprendemos muy bien cómo están íntimamente ligados esos dos conceptos y cómo funcionan armónicamente para darles a los hijos todo lo que esté a nuestro alcance.

Juan Manuel ha citado en algunos de sus discursos las palabras de John F. Kennedy, según las cuales nadie puede sentirse verdaderamente rico, si está rodeado de pobres.

La frase debería aplicar también para asumir que ningún adulto puede sentirse pleno si hay niños con hambre o necesidades a su alrededor.

Como sociedad debemos ser padrinos y madrinas de cada pequeño que no desayune a diario, que carezca de estudio, que no reciba un abrazo con amor.

Recuerdo que –desde la campaña– Juan Manuel fue enfático en establecer la promoción de la primera infancia como una de sus prioridades de Gobierno.

Como lo acaba de decir, es un asunto de primer nivel en el Plan Nacional de Desarrollo y eso compromete al Gobierno –en todas sus áreas y niveles– con la niñez de Colombia.

Por eso estamos aquí reunidos, para presentar la ‘Estrategia Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia – De Cero a Siempre’.

Decimos ‘De Cero a Siempre’, porque nuestros niños han sido y serán para nosotros un proyecto en permanente formación, que necesita de la mayor atención en sus primeros años de vida.

Los niños nacen en condiciones similares y la primera infancia los diferencia para siempre, por eso De Cero a Siempre.

Me emociona mucho asistir a la presentación de esta estrategia con la muy importante presencia del profesor James Heckman, cuyos estudios sobre la primera infancia nos ofrecen una base fundamental para trabajar por nuestros niños.

Gracias por estar aquí, profesor Heckman, y gracias también a la Fundación Éxito, a la Fundación Carulla y al Banco Interamericano de Desarrollo por hacer posible su visita a Colombia.

Su interés por la niñez es el vivo ejemplo de la Unidad Nacional que urgimos para el bienestar de nuestros niños, nuestro futuro.

El desafío que tenemos por delante es grande, muy grande

Hay cerca de 2’800.000 niños menores de 6 años que constituyen la población más pobre y vulnerable que tenemos la obligación y el deber de apadrinar.

El esfuerzo del Estado ha sido grande, pero lamentablemente no es suficiente: hoy sólo 600.000 niños menores de 5 años son atendidos de manera integral.

Este panorama nos obliga a iniciar un proceso de transformación en la forma como se concibe y opera la atención a la población infantil de cero a cinco años, en la que debemos centrar y unir todos nuestros esfuerzos.

El Gobierno dentro de su política ha conformado una instancia coordinadora: la Comisión Intersectorial de Primera Infancia, conformada por los ministerios de Educación, Protección Social y Cultura; el Departamento Nacional de Planeación, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y las Altas Consejerías de la Prosperidad Social y de Programas Especiales, con el fin de utilizar y unificar los recursos y esfuerzos para poder garantizar una atención integral a nuestros niños y niñas.

Desde allí se hará el direccionamiento político, técnico y estratégico de una propuesta única de Atención Integral, así como su sensibilización y divulgación por todo el territorio nacional.

Por eso debemos preparar y capacitar al país para este cambio y a las alcaldías y gobernaciones desde sus regiones para que ayuden y se comprometan con esta estrategia De Cero a Siempre

Recordemos que en los jardines infantiles el espacio debe enriquecer y potenciar el desarrollo de los pequeños, donde reciban un excelente cuidado y estén bajo la protección de personal calificado.

Queremos ciudades y municipios que piensen en los niños y las niñas en todos sus ambientes: en la calle, en los parques, en cualquier espacio público, en los teatros y en las bibliotecas.

Es necesario, además, mejorar las condiciones de vida de la familia, porque eso tiene un efecto directo e inmediato en el bienestar del niño.

Un padre y una madre sanos dando ejemplo propician automáticamente un mejor entorno para sus hijos.

Sin embargo, hay un tema fundamental y es la búsqueda de recursos nacionales, internacionales, privados y de cooperación técnica para este desafío.

En el Plan Nacional de Desarrollo vamos a atender de 1’200.000 niños y niñas de una manera integral, pero la realidad es que todavía tenemos un millón de niños que necesitan del apoyo de la sociedad.

Es un reto enorme, porque la apuesta en calidad significa una inversión anual de 2’500.000 pesos por cada niño.

Por eso queremos tener un fondo que facilite el recaudo de recursos privados, con una clara y específica destinación para generar esos ambientes de bienestar en niños y niñas.

Aliados muy importantes en este proceso son todas las organizaciones sociales de carácter nacional e internacional que han consolidado saberes y experiencias en el tema de la primera infancia, De Cero a Siempre.

A ellos, a todos ustedes, les dirijo un llamado especial para que nos ayuden a pensar las mejores formas de poder avanzar en este propósito.

La academia igualmente es de gran ayuda para revisar los procesos de formación de profesionales, a la luz de las nuevas condiciones sociales, culturales y económicas de los niños.

El llamado es también para los medios de comunicación, para que generemos –a nivel nacional y regional– el compromiso y la movilización ciudadana en torno a esta estrategia.

La empresa privada, además, debe asumir el tema de la niñez como un deber.

En fin, el trabajo por una atención integral de la primera infancia debe ser un compromiso de todos y con todos.

Aquí estoy, firme, convencida de que este es el camino.

La inversión en Primera Infancia es –como bien lo dice el profesor Heckman–, un camino necesario para el desarrollo, para erradicar la pobreza extrema y disminuir brechas sociales.

Hoy entendemos este acto como el primer paso de una gran movilización social en torno a la Primera Infancia, De Cero a Siempre.

Cada colombiano debe tener el cuidado de los niños en su corazón y apadrinarlos como merecen.

Ésta es una oportunidad de oro para aportar a la construcción de un proyecto de país. Para su verdadera transformación

A los niños hay que dejarlos que vuelen solos, pero primero hay que darles alas.

Trabajemos para que, además, tengan una buena plataforma de despegue y la fuerza física y mental suficiente, de manera que vuelen más alto que cualquiera de nosotros.

No puedo terminar sin agradecer a Mauricio Palo de Agua por su generosidad y su compromiso con la primera infancia.

Quiero que escuchemos la canción compuesta por él que estoy segura nos llegará al corazón.

Muchas gracias”.

 
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